domingo, 31 de julio de 2011

Intentas olvidarlo todo, o mejor dicho vivir con ello. Mira si lo intentas que hasta haces cosas totalmente diferentes. Te compras tu armadura nueva, te la pones, te queda bien, pero no sirve de nada. La voluntad de la que habla Shopenhaüer te golpea ferozmente y hasta te hace daño. Somos voluntad ¿verdad Arthur? y la jodida voluntad te está esperando donde menos te lo espera para recordarte que está ahí porque, tan sólo en un segundo, todas tus defensas caen estrepitósamente haciéndose pedazos. Esto no funciona, el castillo que has construido no es de piedra sino de arena. Y, como dice mi querido Horacio, ahora empiezan las fabricaciones. Las estúpidas fabricaciones de las que estoy intentando huir. Echo de menos momentos y sensaciones, porque simplemente lo pasé bien. Y comienza la lucha interior. Por un lado viene Heráclito con su "no te bañaras dos veces en el mismo río" pero aparece en el otro García Montero con su "Si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte" y ya la estamos liando. Ya la estamos liando y de qué forma.

No sé si estaré haciendo bien las cosas pero, por primera vez en mi vida, necesito estar acompañado. No puedo estar sólo. Y es jodido porque la arena no es muy resistente. No debo dejarme llevar, pero estoy demasiado cansado para seguir luchando. Lo único que no se me va de la cabeza es que echo de menos la risa, la complicidad, las bromas... Lo siento Heráclito pero García Montero es mucho García Montero aunque me haga nadar en un mar de contradicciones.

4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Como alguien dijo, «Siempre nos quedará París». Siempre es doloroso intentar olvidar, dejar atrás la esperanza para enfrentarse a la obviedad de lo imposible y volver a sumergirse en las olas del mar de la rutina, las mismas olas que día tras día irán arrastrando los sentimientos hasta suavizarlos para finalmente desterrarlos al abismo desde donde, de vez en cuando, intentarán salir a flote. No es cierto que el tiempo todo lo cura, pues las heridas no sanan, cicatrizan, dejando su recuerdo permanente en nuestro ser. Pero el tiempo hace que miremos esa cicatriz con cariño, y cuando realmente se encuentra a la persona que llena tu vida (y la encontrarás, antes o después), lo que fue un momento de angustia y dolor que parecía estrujarnos el alma por dentro se recuerda viéndonos a nosotros mismos como quien ve caerse a un niño pequeño, haciéndonos esbozar una sonrisa y pensando "se le pasará". Y entonces, sumido en esa borrachera que es la felicidad inicial y más tarde en esa ausencia de tristeza que es la rutina, dejarás de escribir y, a veces, incluso recordarás el dolor con nostalgia, pues fue tu más valiosa fuente de inspiración.

12 de octubre de 2011, 14:18  
Blogger Richard Blaine ha dicho...

Tienes razón cuando dices que el tiempo suaviza los recuerdos y que no los cura y por eso nos acabamos adaptando a los nuevos cambios porque al fin y al cabo siempre hay que seguir adelante, c'est la vie. Sé que todos encontramos una persona con la que compartiremos nuestra vida pero siempre acabo haciéndome la misma pregunta: ¿Será realmente la persona, la única y verdadera que realmente llene tu vida al 100%? Creo que esa persona sólo aparece en tu vida una sola vez y en un momento determinado y, perdón por mi idealismo, sólo he sentido una vez en mi vida que realmente esa persona era el tren dónde tenía que subir. Dicho de otro modo, sólo una vez he tenido la certeza sentimental de que realmente ella, que como bien dices es mi más valiosa fuente de inspiración, era la persona correcta. Claro que pasarán otros trenes que te llevarán a otros lugares también soñados donde no estarás mal, pero el tren que iba a París no volverá a pasar jamás. Maldita Casablanca ¿eh? jejeje "siempre nos quedará Paris" y es que es eso, ese París donde Rick e Ilsa construyeron lo que fueron y lo que los definio, jamás se repetirá pues fue y será el París único y verdadero que realmente hizo que florecieran sentimientos imborrables. La verdad que ahora el dolor de lo inevitable se ha convertido en nostalgia, pero bueno nos vamos haciendo amigos de jefes de policia franceses, que ayudan a pasar un mal trago y a mirar con nostalgia el tren que pasó. Tal vez por eso tenga esto un poquito abandonado, pero se agradece muchísimo tu comentario, pues demuestra que todavía queda gente que pasa por aquí, por Rick's, que todavía sigue parándose un poquito a leer. Gracias.

Habrá que volver a ver Casablanca ainss :D

14 de octubre de 2011, 16:21  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pues lo que dices es algo inevitable, el hacerte la pregunta de si esa persona es la única, la "destinada" siempre está ahí, incluso cuando llevas mucho tiempo con alguien y eres feliz con esa persona no puedes evitar pensarlo de vez en cuando. El ¿y si? es algo que siempre nos acompaña. Las personas nos cruzamos y separamos y nos volvemos a cruzar, quién sabe si ese tren que pasó volverá alguna vez. Me alegro de que te rodees de buenos amigos, siempre hacen falta y son difíciles de encontrar sobre todo cuando las cosas te van mal. Yo me seguiré pasando por Rick's de vez en cuando a escuchar música y echarme unos tragos ;).

17 de octubre de 2011, 21:01  
Blogger amsha ha dicho...

Te leo, te entiendo y te acompaño en sensaciones que recuerdo.
Un abrazo amigo!

8 de noviembre de 2011, 12:34  

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